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Almacenaje

Cómo almacenar electrodomésticos sin que lleguen golpeados al comprador

· 5 min de lectura

Los electrodomésticos son grandes, pesados y frágiles a la vez, y su caja protege menos de lo que parece. Cómo recibirlos, en qué posición guardarlos, hasta dónde estibar, cómo controlar cada unidad por su número de serie y qué hacer con la que llega golpeada.

Un cliente que vende electrodomésticos parece una cuenta sencilla: pocas referencias, cajas grandes, producto que no caduca. La dificultad aparece semanas después, cuando un comprador abre su refrigerador nuevo y encuentra una abolladura en el costado. La caja venía intacta. El golpe ocurrió en algún punto entre la fábrica y su cocina, y el almacén es uno de esos puntos.

Almacenar electrodomésticos bien no es cuestión de espacio, sino de manejo. Son productos que ocupan mucho, pesan mucho y se dañan con facilidad, tres cosas que rara vez vienen juntas.

Qué revisar al recibir electrodomésticos

La recepción es la única oportunidad de separar el daño que ya venía del que ocurra después. Un electrodoméstico con la caja hundida en una esquina, con el fleje roto o con marcas de humedad se anota en ese momento, con foto, antes de firmarle al transportista.

No hace falta abrir cada caja. Sí conviene acordar con el dueño de la mercancía qué se hace con la que llega maltratada: si se abre para revisar el producto, si se aparta sin abrir o si se rechaza. Esa decisión, tomada antes, evita tener un refrigerador en el pasillo esperando instrucciones.

Y conviene capturar el número de serie desde la entrada. Casi todos los electrodomésticos lo traen impreso en la caja, y leerlo al recibir es lo que permite después saber qué unidad exacta salió en qué pedido.

En qué posición se guardan los electrodomésticos

La caja lo dice, y hay que hacerle caso. Las flechas que indican el lado que va hacia arriba no son decorativas: un refrigerador o un congelador acostado puede dañarse por dentro sin que se note por fuera, y una lavadora apoyada sobre el lado equivocado carga el peso donde no debe.

Lo mismo aplica a las pantallas y a las cubiertas de vidrio de estufas y parrillas: van de canto o como lo marque el fabricante, nunca acostadas con algo encima. Conviene que esa instrucción esté en la ficha del producto y no solo en la memoria de quien acomoda.

Hasta dónde estibar electrodomésticos

La caja también indica cuántas unidades admite encima. Ese número está pensado para producto nuevo, en piso parejo y por tiempo limitado; en un almacén húmedo o después de meses, el cartón cede antes.

  • Respetar la estiba máxima impresa en la caja, y bajarla si el cartón ya se ve fatigado
  • No mezclar modelos en la misma estiba: las cajas de distinto tamaño cargan el peso en los bordes
  • Usar rack para la línea grande cuando la altura lo permite, en lugar de torres en piso
  • Dejar los pasillos con el ancho que necesita el equipo que mueve la unidad más voluminosa
  • Guardar los electrodomésticos pequeños —licuadoras, planchas, cafeteras— en tarima cerrada o en estantería, no sueltos

El equipo con que se mueve importa tanto como dónde se guarda. La línea grande se maneja con pinzas para cajas o con diablos adecuados; las uñas de un montacargas contra el costado de una caja son una causa repetida de abolladuras que nadie vio.

En electrodomésticos la caja no es empaque de almacén: es la envoltura con la que el comprador recibe el producto. Cada golpe a la caja es un reclamo que todavía no llega.

El número de serie de cada uno de los electrodomésticos

Un electrodoméstico se vende con garantía, y la garantía se hace válida con el número de serie. Si el almacén sabe qué serie entró, dónde está y en qué pedido salió, el dueño de la marca puede contestar un reclamo en minutos. Si solo sabe que salieron tantas unidades de un modelo, no puede.

Ese control cuesta un escaneo más en la entrada y otro en la salida. Vale la pena en la línea grande y en lo de mayor valor; en un electrodoméstico pequeño y barato, a veces el dueño prefiere controlar solo por modelo. Es una decisión suya, producto por producto.

Lo que cambia en un almacén de terceros es que esa regla convive con otras. La cuenta de electrodomésticos exige serie en cada salida mientras la cuenta de al lado maneja lotes con caducidad y una tercera no lleva ninguna de las dos. El surtidor no debería tener que acordarse de cuál es cuál.

Qué hacer con los electrodomésticos dañados

Va a haber unidades golpeadas, por cuidadoso que sea el manejo. Lo que importa es que no vuelvan a la existencia vendible por descuido. Una unidad con daño se aparta en una zona marcada, con su serie y la descripción de lo que tiene, hasta que el dueño decida.

Las salidas habituales son tres: regresarla al fabricante, venderla como segunda con descuento o darla de baja. Cada una genera un movimiento distinto, y conviene que quede asentado quién la autorizó.

Y conviene registrar dónde ocurrió el daño cuando se sabe. Si varias unidades se golpean en el mismo pasillo o con el mismo equipo, hay una causa que se puede corregir.

Que la cuenta de electrodomésticos se controle por número de serie mientras la de al lado sale por caducidad, cada una con sus reglas en el mismo piso y sin que el surtidor tenga que recordarlas, es trabajo del software WMS para 3PL en México; hasta dónde estibar y con qué equipo mover cada caja lo resuelve el almacén.

Antes de recibir la primera cuenta de electrodomésticos, conviene caminar el recorrido de una unidad grande del andén a su ubicación y de ahí a la salida, contando cuántas veces se levanta y con qué. Cada levantada que se pueda quitar es un golpe menos.

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