palletto
Blog

Almacenaje

¿Cómo almacenar calzado sin que se aplasten las cajas ni se mezclen las tallas?

· 5 min de lectura

Almacenar calzado es guardar cajas frágiles que se venden junto con el par y un SKU distinto por cada talla y color. Cómo estibarlas, dónde ubicar cada talla, qué hacer con los pares que regresan por cambio y cómo cerrar cada temporada.

Almacenar calzado parece de lo más sencillo: cajas de tamaño parecido, sin caducidad y sin cadena de frío. Pero una cuenta de zapatos trae dos problemas que otras no tienen. La caja es parte del producto —si llega aplastada, el comprador la devuelve aunque el par esté intacto— y cada modelo se multiplica por tallas y colores hasta volverse cientos de claves que por fuera se ven iguales.

Si tu 3PL va a recibir a una marca o a una tienda en línea de calzado, esto es lo que conviene resolver antes de la primera tarima.

Qué hace distinto almacenar calzado

Cuatro rasgos de la cuenta, y ninguno se nota en la cotización:

  • Cada talla y cada color es su propio SKU, y las cajas de un mismo modelo solo se distinguen por una etiqueta chica en un costado
  • La caja se vende con el producto: una esquina hundida o una etiqueta rota ya es motivo de reclamo
  • Las devoluciones son parte del modelo: el comprador pide otra talla y el par regresa, muchas veces con la caja abierta
  • La colección cambia por temporada, y lo que no se vendió se queda ocupando lugar junto a lo nuevo

Ninguno se resuelve con más espacio. Se resuelven con reglas de estiba, de ubicación y de revisión que conviene dejar escritas desde el arranque, en el manual de la cuenta y no en la memoria de quien la recibió.

Cómo estibar las cajas al almacenar calzado

La caja de zapato está hecha para exhibirse, no para aguantar peso. Apilada de más en el piso o en una tarima alta, la de abajo cede, y el daño se descubre el día que se surte, cuando ya nadie sabe en qué momento pasó. Conviene fijar una altura máxima de estiba por tipo de caja —la de bota no aguanta lo mismo que la de tenis— y respetarla también en la recepción, cuando el andén está lleno y la tentación es apilar para despejar.

Para el surtido por par, lo que mejor funciona es el anaquel o la repisa, con las cajas acomodadas de modo que la etiqueta de talla quede hacia el pasillo. La tarima completa se queda en la reserva y baja al surtido por cajas; no se desarma en el piso para ir tomando pares.

La humedad es el otro enemigo. La piel, la gamuza y el pegamento de las suelas la resienten, y el cartón húmedo se deforma aunque el zapato no se dañe. La zona de calzado no va junto a las cortinas del andén ni pegada a un muro que suda en temporada de lluvias.

Tallas y ubicaciones: dónde guardar cada par

El error clásico al surtir calzado no es perder un par: es mandar el modelo correcto en la talla equivocada. Pasa cuando las tallas de un mismo modelo comparten ubicación, o cuando se acomodan en ubicaciones contiguas siguiendo el mismo orden que el catálogo.

Hay dos formas de ordenar, y las dos funcionan si se respetan:

  • Una ubicación por talla, con todo el modelo junto: el surtidor encuentra rápido la familia, pero tiene que leer bien la talla en cada tomada
  • Las tallas de un mismo modelo en ubicaciones no contiguas: se camina un poco más y casi desaparece el cruce entre números vecinos

En cualquiera de las dos, el surtido no se valida a ojo. Se escanea la ubicación y la caja, y el sistema rechaza la lectura si la talla no coincide con la del pedido. Si la caja del proveedor no trae un código legible, se etiqueta al recibirla, nunca al surtirla.

Al almacenar calzado, el par equivocado casi nunca es de otro modelo. Es del mismo, medio número arriba o abajo, en una caja idéntica.

Los cambios de talla al almacenar calzado para e-commerce

En una cuenta de calzado en línea, el cambio de talla es rutina: el comprador pide su número, no le queda y pide el siguiente. El par que regresa entra por devoluciones y no debería volver a una ubicación vendible sin una revisión: que la suela no esté marcada, que venga el par completo, que la caja siga presentable y que la talla de la etiqueta sea la del zapato.

Conviene acordar con el cliente tres destinos posibles —disponible, segunda o merma— y quién decide cada uno. Un par usado que regresa a disponible sale en el siguiente pedido y vuelve a entrar, esta vez como reclamo.

Y conviene que el cambio no espere al regreso cuando el cliente así lo decide: el par nuevo puede salir en cuanto se autoriza, con el que viene en camino registrado como pendiente de recibir.

El cierre de temporada al almacenar calzado

Cada colección deja remanentes: tallas extremas, colores que no se vendieron, pares sueltos que volvieron de devoluciones. Si nadie los mueve, ocupan la ubicación que la colección nueva necesita, y el surtidor empieza a trabajar entre dos temporadas mezcladas. Conviene revisar la cuenta al cierre de cada temporada con el dueño de la marca y decidir qué se liquida, qué se consolida en la reserva y qué se le regresa al fabricante.

Que cada talla y cada color tengan su propia clave y su ubicación, que el par que regresa por cambio vuelva a disponible solo después de revisarse, y que la tienda en línea de tu cliente vea su inventario por talla descontado en cuanto entra el pedido es lo que resuelve un software WMS para fulfillment y e-commerce; qué hacer con los remanentes de temporada lo sigue decidiendo el dueño de la marca.

Antes de aceptar la cuenta, conviene pedir la curva de tallas de la última temporada. Dice cuántas ubicaciones va a necesitar cada modelo mejor que el número total de pares.

Ve el WMS con la marca de tu 3PL

Media hora, en vivo, con tu operación en mente. Sin presentación de ventas: entramos al sistema y lo ves funcionar.