Horarios para carga pesada, límites de peso por vialidad, zonas con acceso limitado y contingencias ambientales: las restricciones de circulación deciden a qué hora y en qué unidad puede llegar una entrega. Cómo meterlas en la planeación antes de que el camión salga.
Una entrega en la ciudad no solo depende de la distancia y del tráfico. Depende también de las restricciones de circulación: a qué hora puede entrar una unidad de carga a cierta zona, qué tamaño y qué peso admite una calle, dónde se puede descargar y qué días una contingencia saca de circulación a una parte de la flota. Un camión bien cargado que llega fuera de su ventana se regresa igual que uno mal cargado.
Estas reglas cambian de una ciudad a otra y a veces de un municipio a otro dentro de la misma zona metropolitana, y se actualizan. Lo que sigue no es un resumen de ninguna reglamentación en particular —esa se consulta en la fuente oficial de cada autoridad—, sino cómo meterlas en la planeación del almacén.
Qué tipos de restricciones de circulación hay
- Horario: vialidades o zonas donde la carga pesada solo puede circular de noche o fuera de las horas pico
- Peso y dimensiones: calles, puentes y pasos a desnivel que no admiten ciertas unidades
- Acceso: centros históricos y zonas comerciales con horarios de carga y descarga y lugares asignados para hacerlo
- Contingencias ambientales: días en que una parte de las unidades no puede circular según su verificación o su placa
- Reglas del destino: plazas, condominios y centros de distribución que solo reciben con cita o en cierto horario
Las primeras cuatro las pone la autoridad; la última, el destinatario. En la práctica pesan igual, porque cualquiera de ellas puede dejar una entrega en la calle.
Cómo cambian la ruta las restricciones de circulación
La primera consecuencia es la ventana. Si un destino solo recibe carga pesada de noche, la entrega no se puede prometer para la tarde, por más que la mercancía esté lista a mediodía. La segunda es la unidad: a veces conviene mandar dos camionetas en lugar de un camión que no puede entrar a la zona, aunque el costo por viaje suba.
La tercera es el orden de la ruta. Una ruta armada solo por cercanía puede llevar a una unidad a una zona restringida justo en el horario en que no puede entrar. Armarla con las ventanas de cada destino primero, y la distancia después, evita las vueltas perdidas. En operaciones con muchas entregas en zonas restringidas hay quien usa un punto de transbordo en la orilla de la ciudad: el camión grande llega hasta ahí y unidades chicas hacen el último tramo.
Una entrega que llega fuera de su ventana cuesta lo mismo que una que no salió: el flete se paga igual y el pedido sigue sin entregar.
Las restricciones de circulación también tocan la promesa de entrega. Si el cliente vende con entrega al día siguiente y una parte de sus destinos solo recibe de noche, la promesa tiene que distinguirlos desde que se toma el pedido, no cuando la ruta ya está armada. Y cuando la vuelta se pierde por una restricción que se conocía, conviene tener acordado de antemano quién paga el segundo viaje: si el destino no avisó, si el transporte no la consideró o si nadie la tenía registrada.
Lo que el almacén tiene que saber de cada destino
El error común es que las restricciones de circulación vivan en la cabeza del chofer que conoce la zona. Funciona mientras ese chofer esté, y deja de funcionar el día que falta o que llega uno nuevo. Lo que conviene es registrar, por destino recurrente, lo que la planeación necesita saber antes de cargar:
- Ventana de recepción y días en que no recibe
- Unidad más grande que puede llegar a la puerta
- Si requiere cita y con cuánta anticipación
- Dónde se descarga y si hay que pedir permiso para hacerlo en la calle
- Quién recibe y a quién llamar si la unidad se retrasa
Con esos datos a la vista, la planeación deja de descubrir las restricciones cuando el camión ya está en el andén. Y cuando un destino cambia sus reglas, se corrige en un lugar y no en la memoria de cada persona.
Los choferes siguen siendo la mejor fuente para mantener ese registro al día. Son los primeros en ver una señal nueva, una calle cerrada o un guardia que ya no deja descargar en la banqueta. Conviene que tengan una forma sencilla de reportarlo al regresar, y que alguien lo pase al registro del destino esa misma tarde.
Cuando las restricciones de circulación cambian de un día para otro
Las contingencias ambientales son el caso más difícil, porque a veces se anuncian con poca anticipación y sacan de circulación a unidades que ya estaban asignadas. Conviene saber de antemano qué unidades de la flota o del transportista quedan fuera en cada fase, y tener un plan para reasignar la carga o reprogramar las entregas.
Lo que más se agradece en ese momento no es la solución, sino el aviso. El dueño de la mercancía puede aceptar que una entrega se mueva un día; lo que no acepta es enterarse por su destinatario.
Que el dueño de la mercancía vea cada pedido con su ventana de entrega y su estatus, y que reciba el aviso de un cambio antes de tener que preguntar, es lo que resuelve un portal de clientes para 3PL en México; la ruta la arma tu equipo con las restricciones de cada destino y el cliente deja de enterarse tarde.
Si hoy las entregas en zonas restringidas se resuelven sobre la marcha, conviene empezar por los diez destinos más frecuentes y registrar sus reglas esta misma semana.