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Logística

Estiba de carga: cómo acomodar las tarimas en el camión para que no se muevan en ruta

· 5 min de lectura

La estiba de carga decide si el embarque llega completo o con cajas aplastadas. Cómo repartir el peso, en qué orden cargar cuando hay varias paradas, qué tarimas no se apilan y qué evidencia dejar antes de cerrar la caja.

La estiba de carga es la forma de acomodar la mercancía dentro de la caja del camión: qué va abajo, qué va arriba, qué va al fondo y qué junto a la puerta. Se decide en pocos minutos en el andén y se paga durante todo el trayecto. Una tarima mal emplayada se desarma; una bien emplayada pero mal estibada se recorre, golpea a la de junto o aplasta a la de abajo en la primera frenada.

Estibar bien no es un arte que solo domina el cargador con más antigüedad. Tiene reglas que se pueden escribir, revisar y registrar.

Los principios de la estiba de carga

  • Lo pesado abajo y lo ligero arriba, sin excepciones por prisa
  • El peso repartido a lo largo de la caja y centrado entre los dos lados, no concentrado al fondo
  • Sin huecos: lo que queda libre se llena con bolsas de aire, separadores o tarimas vacías, porque el espacio vacío es donde la carga agarra vuelo
  • Lo frágil nunca debajo de lo pesado, aunque quepa
  • La carga asegurada con bandas o barras, no confiada a la fricción

Detrás de cada principio hay un dato que el almacén debería conocer antes de que llegue el camión: cuánto pesa cada tarima, cuánto mide, si su producto aguanta otra encima y cuánto peso soporta.

Y la unidad tiene su propio límite: cada camión admite un peso máximo y lo reparte entre sus ejes, así que una caja puede ir sobrada de espacio y pasada de peso. Ese cálculo se hace con el peso registrado de cada tarima, no con el que se estima a ojo en el andén.

Qué tarimas entran en la estiba y cuáles viajan solas

No toda la mercancía se apila. Hay cajas que aguantan otra tarima completa encima y cajas que se deforman con la mitad; hay producto que el fabricante marca como no estibable y producto que en temporada de lluvias pierde resistencia. Ese dato no se adivina en el andén: se pide al dar de alta el producto y se guarda junto con su peso y sus medidas.

Cuando el dato no existe, el cargador decide a ojo y el embarque viaja con el riesgo. Cuando existe, la decisión se revisa antes de cargar: qué tarimas pueden ir en segundo nivel y cuáles necesitan piso, y si el embarque cabe en la unidad pedida o hace falta otra.

El orden de la estiba de carga con varias paradas

Si el camión hace varias entregas, el orden de carga es el inverso al de la ruta: lo que se baja al final entra primero, al fondo, y lo que se baja primero va junto a la puerta. Cargar por comodidad en lugar de por ruta obliga a mover media caja en cada parada, con el tiempo y el riesgo de daño que eso implica.

Ese orden tiene que armarse antes de que llegue la unidad, no mientras espera en el andén. El embarque se prepara en la zona de salida agrupado por parada, con cada tarima identificada, y la carga sigue esa secuencia.

Cuando una misma parada lleva mercancía de varios clientes, conviene que sus tarimas viajen juntas y marcadas con el número de parada por el lado que da a la puerta, para que en destino nadie tenga que leer etiquetas dentro de la caja con la carga encima.

Lo que se mueve en ruta se decidió en el andén: unos minutos de orden al cargar evitan una reclamación al entregar.

Qué evidencia dejar antes de cerrar la caja

Cerrar las puertas es el último momento en que el almacén controla la carga. Conviene dejar registro: fotos de la estiba terminada desde la puerta, número de sello, tarimas cargadas contra tarimas del embarque y firma de quien recibe la unidad. Si la mercancía llega dañada, esa evidencia separa lo que salió mal del almacén de lo que pasó en el camino.

La otra mitad del registro es la confirmación por escaneo: cada tarima que sube al camión se escanea contra el embarque, para que no viaje una de más ni se quede una olvidada en el andén. En carga consolidada, con tarimas de varios clientes en la misma unidad, ese escaneo es lo que evita que la mercancía de uno termine en la entrega de otro.

Quién responde por la estiba

Conviene que el contrato diga quién estiba y quién revisa. Cuando el almacén carga y el transportista solo recibe, una estiba mal hecha es responsabilidad del almacén; cuando el operador del camión dirige la carga, la conversación cambia. Lo que no puede faltar es la evidencia, porque sin ella la discusión se resuelve por quién insiste más.

Que el dueño de la mercancía vea por su cuenta su inventario con el peso y las medidas con que se dio de alta cada producto, siga sus pedidos hasta la salida y agende sus citas de andén sin un correo de por medio es lo que resuelve un portal de clientes para 3PL en México; la estiba se decide en el andén, pero con datos que el cliente puede revisar antes de que llegue el camión.

Si hoy la estiba depende de quién esté en el andén, el primer paso es escribir las reglas en una hoja pegada junto a la puerta y empezar a tomar la foto antes de cerrar.

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