Los productos para mascotas mezclan bultos pesados de alimento, premios con caducidad y accesorios ligeros en el mismo pedido. Cómo acomodarlos, surtir por lote, empacar el bulto sin que se rompa, separarlos de otros productos y manejar las compras que se repiten.
Una tienda en línea de productos para mascotas vende en el mismo pedido un bulto de alimento que pesa lo que un niño, una bolsa de premios que caduca en unos meses y un juguete de peluche que no pesa nada. Cada uno se acomoda, se surte y se empaca distinto, y el pedido tiene que salir junto. Surtir productos para mascotas es menos complicado de lo que parece, pero tiene tres puntos donde se rompe: el bulto, el lote y la separación.
Además, el comprador no compra una vez. Compra cuando se le está acabando, y si el alimento llega tarde o roto, lo nota su mascota antes que él. Esa recurrencia es lo que hace atractiva la cuenta y lo que la vuelve exigente.
Qué tienen de distinto los productos para mascotas
- Bultos de alimento pesados, que se surten de uno en uno y se rompen si se arrastran
- Alimento húmedo, premios y suplementos con lote y caducidad
- Accesorios voluminosos y ligeros, como camas y transportadoras, que ocupan más de lo que pesan
- Arena y productos de higiene que pesan, se derraman y no conviven con el alimento
- Compradores que repiten el mismo pedido cada cierto tiempo
Dónde acomodar los productos para mascotas
El alimento en bulto va en los niveles bajos, cerca de la zona de empaque y en tarima o en piso, nunca en un tercer nivel donde alguien tenga que bajarlo a pulso. Si se vende mucho, conviene tener una ubicación de surtido al alcance de la mano y la reserva en tarimas completas detrás.
Los premios, el alimento húmedo y los suplementos van en anaquel, con una ubicación por lote para que el surtidor no tenga que escoger entre dos lotes revueltos. Las camas y transportadoras, en niveles altos o en una zona de voluminosos, porque pesan poco y ocupan mucho. Y la arena, separada del alimento por pasillo, no solo por anaquel.
Lotes y caducidad en los productos para mascotas
El alimento para mascotas se controla igual que el de consumo humano: por lote y por fecha de caducidad. Al surtir sale primero lo que vence primero, y conviene acordar con la tienda cuánta vida útil mínima tiene que tener un producto para salir. Un bulto que llega a una semana de caducar no se devuelve: se reclama, y el reclamo se va contra la reputación de la tienda.
El lote también se registra en la salida. Si un fabricante retira un lote del mercado, la tienda necesita saber a qué compradores les llegó, y esa respuesta solo existe si alguien escaneó el lote al surtir, no si se dio por hecho que salió el más viejo.
En una tienda de productos para mascotas el comprador perdona un envío tarde. Lo que no perdona es un bulto vencido.
Empacar los productos para mascotas sin que el bulto se rompa
Un bulto de alimento puede viajar en su propio empaque con la guía pegada, si la paquetería lo acepta así, o dentro de una caja cuando el envío es frágil o va con otros productos. Lo que no funciona es meterlo en una caja junto a una lata de alimento húmedo sin separación: la lata rompe la bolsa y llega un envío con croquetas sueltas.
El peso manda en este tipo de pedido. Conviene pesar el paquete armado antes de generar la guía, porque los bultos varían y la diferencia contra el peso de catálogo termina cobrada en la factura de la paquetería. Y conviene que un pedido con varios bultos pueda salir en más de una caja, con todas las guías ligadas al mismo pedido.
Separar los productos para mascotas de lo demás
El alimento atrae plagas y suelta olor, y en un almacén de terceros comparte nave con productos de otros clientes. Conviene que tenga su zona, con limpieza frecuente y revisión de empaques rotos, y que nunca se acomode junto a productos de limpieza o químicos, que pueden contaminarlo. Un bulto roto que se deja en el rack un fin de semana es una invitación.
Las compras recurrentes de productos para mascotas
La mayor ventaja de esta cuenta es que su demanda es predecible. El comprador que pide un bulto cada mes lo va a volver a pedir, y la tienda puede anticipar cuánto alimento va a salir. Conviene pedirle esa información, porque permite programar su reabasto y avisarle a tiempo cuando un producto está por agotarse.
También ayuda acordar cómo se manejan los cambios de presentación. Si el comprador pide siempre el mismo bulto, la misma arena y los mismos premios, el surtido es sencillo; lo que falla es cuando la marca cambia la bolsa o el tamaño y la tienda sigue vendiendo la clave anterior. Conviene que ese cambio se avise al almacén antes de que se agote la presentación vieja, para darla de alta con su propia clave.
Las devoluciones son el último punto. Un accesorio sin usar puede regresar a disponible después de revisarse; un alimento abierto, nunca. Conviene que las reglas estén escritas antes del primer caso, para que nadie decida en la mesa de devoluciones si una bolsa sellada pero golpeada se vuelve a vender.
Que el surtido proponga el lote que vence primero, que no deje salir un producto con menos vida útil de la que acordó la tienda y que el lote quede registrado en cada pedido para responder un retiro del mercado, es parte de un software WMS para fulfillment y e-commerce; qué marcas y qué presentaciones vende tu cliente lo decide él.
Si vas a recibir una cuenta de productos para mascotas, pide antes la lista de productos con peso, presentación y si llevan caducidad, y recorre con ella el almacén. En ese recorrido se ve dónde caben los bultos, dónde va la arena y qué espacio falta.