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Cómo surtir combos de productos sin armarlos antes ni descuadrar el inventario

· 5 min de lectura

Los combos de productos se venden como una sola cosa y se surten como varias. Cómo definirlos para que el almacén sepa qué tomar, cómo calcular cuántos se pueden vender, qué hacer cuando falta un componente y cómo manejar la devolución de un combo incompleto.

La tienda de tu cliente anuncia un paquete: champú, acondicionador y mascarilla a un solo precio. El comprador ve un producto. El almacén ve tres piezas en tres ubicaciones que tienen que salir juntas. Los combos de productos son fáciles de montar en una tienda en línea y causan desorden en el piso cuando nadie avisó cómo están armadas.

Hay dos formas de surtirlos. Una es armar los paquetes por adelantado y guardarlos como un producto nuevo, que es el armado de kits de siempre. La otra es no armar nada: dejar los componentes sueltos y tomarlos cuando entra el pedido. Esta nota es sobre la segunda, que es la que conviene cuando la promoción dura poco o los combos cambian seguido.

Cuándo conviene surtir combos de productos sin armarlos

Armar por adelantado tiene sentido cuando el combo es estable y se vende mucho: se arma una vez y se surte como una sola pieza. Pero aparta inventario. Las piezas que entraron a un paquete ya no se pueden vender sueltas, y si la promoción no funciona hay que desarmar.

Surtir sin armar deja el inventario libre. La misma pieza puede salir sola, en un combo o en otro, según lo que se venda. A cambio, cada pedido de combo cuesta más líneas de surtido, y el sistema tiene que saber de qué se compone cada uno.

  • Promociones de pocos días o de una sola campaña
  • Combos que el cliente cambia de una semana a otra
  • Componentes que también se venden sueltos y con buen movimiento
  • Paquetes donde el comprador elige variantes, como talla o color
  • Catálogos con muchos combos distintos sobre los mismos productos

Cómo definir los combos de productos para que el almacén los entienda

El error de origen es que el combo exista solo en la tienda. Si al almacén le llega un pedido con una clave que no corresponde a ningún producto físico, alguien tiene que adivinar qué lleva, y lo adivina con el anuncio abierto en otra ventana.

Cada combo necesita su receta: qué componentes lo forman y cuántas piezas de cada uno. Esa receta la entrega el dueño de la mercancía antes de publicar la promoción, y el pedido tiene que llegar al piso ya traducido: no una línea que dice «paquete de verano», sino las líneas de lo que hay que tomar.

Conviene acordar también cómo se ve en los documentos. La lista de empaque que va dentro de la caja debería nombrar el combo como lo compró el cliente final y debajo sus componentes, para que quien lo recibe pueda comprobar que está completo.

Cuántos combos de productos se pueden vender

La existencia de un combo no es un número que se guarda: se calcula. Se pueden vender tantos como alcance el componente más escaso. Si hay mucho champú y mucho acondicionador pero quedan pocas mascarillas, el combo se agota cuando se agoten las mascarillas.

Eso se complica porque los componentes se venden también por su cuenta. Cada mascarilla que sale suelta baja la disponibilidad del combo, y cada combo que se vende baja la de las tres piezas. Si la tienda publica una cantidad fija de combos que alguien calculó el lunes, para el miércoles ese número es falso.

Un combo no tiene existencia propia. Tiene la del componente que se va a acabar primero.

Cuando un mismo producto participa en varios combos, la cuenta se vuelve imposible de llevar a mano. Por eso la disponibilidad que ve la tienda tiene que salir del inventario de los componentes, recalculada con cada pedido que entra, y no de una hoja que alguien actualiza.

Cuando falta un componente de los combos de productos

Va a pasar: entra el pedido y una de las piezas no está. Hay que tener decidido antes qué se hace, porque el surtidor no puede resolverlo solo.

Las opciones son esperar a que llegue el componente, mandar el combo incompleto con aviso y enviar el faltante después, o sustituir por un producto equivalente. Cuál aplica es decisión del dueño de la mercancía, y cambia según el combo: en un paquete de regalo, mandar incompleto casi nunca es aceptable.

Lo que no debería ocurrir es que el pedido salga incompleto sin que nadie lo decida. Un combo se da por surtido cuando todas sus líneas están confirmadas, no cuando se tomó la primera.

La devolución de un combo

Los combos regresan de formas que un producto solo no: el comprador devuelve una de las tres piezas y se queda con las otras dos, o devuelve el paquete abierto con una pieza usada. El almacén recibe piezas, no combos, y así conviene tratarlas: cada componente pasa por su revisión y vuelve a la existencia, a merma o a cuarentena por separado.

Cuánto se le reembolsa al comprador por devolver parte de un combo es asunto de la tienda. Lo que el almacén tiene que entregar es el dato: qué piezas volvieron, en qué estado y de qué pedido.

Que el inventario de cada componente se descuente cuando entra el pedido y no cuando alguien lo captura, para que la tienda deje de ofrecer un combo en el momento en que se acaba una de sus piezas, es parte de lo que hace un software WMS para fulfillment y e-commerce; qué combos se arman y a qué precio lo decide tu cliente.

Antes de la próxima campaña, conviene pedirle a cada cliente la lista de combos de productos que piensa publicar, con su receta, y probar un pedido de cada uno de punta a punta. Los que fallen en la prueba fallan igual con el almacén lleno.

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