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Almacenaje

Cómo mejorar la iluminación del almacén sin cambiar toda la instalación

· 5 min de lectura

La iluminación del almacén se decide al rentar la nave y no se vuelve a revisar, aunque los racks cambien las sombras. Dónde falla, cómo medirla y qué corregir primero sin rehacer la instalación.

La iluminación del almacén casi nunca se revisa como parte de la operación. Se decide cuando se construye o se renta la nave, se da por buena el primer día y después solo se nota cuando una lámpara se funde. Mientras tanto los racks se llenan, los pasillos se oscurecen y el equipo empieza a leer etiquetas con la linterna del celular.

Es un problema que no aparece en los reportes, porque nunca se anota como causa. Aparece como otra cosa: una pieza equivocada, un lote mal leído, una caja que se golpeó contra un poste, un conteo que no cuadra justo en el nivel más alto.

Dónde falla la iluminación del almacén

El error de origen es pensar la luz para la nave vacía. Un techo bien iluminado sobre un piso libre no dice nada de lo que pasa cuando hay racks de varios niveles: la estructura y la mercancía hacen sombra, y el pasillo que se veía claro en el plano queda en penumbra a la altura exacta donde se lee la etiqueta.

  • Pasillos entre racks altos, donde las lámparas quedaron sobre la estructura y no sobre el pasillo
  • Niveles bajos y el fondo de las posiciones, donde la mercancía del nivel de arriba tapa la luz
  • Andenes y cortinas, donde la luz del día deslumbra por la mañana y falta por la tarde
  • La mesa de empaque y la de verificación, que necesitan más luz que el resto porque ahí se lee el detalle
  • Zonas que se agregaron después —un mezzanine, una jaula para mercancía de valor— y se quedaron con la instalación original

El último caso es el que más se repite en almacenes que crecieron por partes. Cada cambio de acomodo mueve las sombras, y nadie vuelve a revisar la luz después de mover un rack o de subir un nivel.

Cómo medir la iluminación del almacén antes de cambiar nada

La medición se hace con un luxómetro, que es un aparato sencillo y barato, y con el almacén en su ocupación normal, no un domingo con los racks medio vacíos. Conviene recorrer cada zona a la altura donde se trabaja: el piso del pasillo importa menos que la cara del rack donde está la etiqueta y la superficie de la mesa de empaque.

En México hay una norma oficial sobre las condiciones de iluminación en los centros de trabajo que fija niveles mínimos según la tarea y pide medirlos y conservar el registro. Los valores y la periodicidad conviene confirmarlos en la versión vigente o con un especialista, pero el orden es siempre el mismo: medir, anotar por zona y corregir donde no alcanza.

Vale la pena cruzar esa medición con otra: dónde se equivoca el equipo. Si los errores de surtido y las diferencias de conteo se concentran en ciertos pasillos o en ciertos niveles, y esos coinciden con las zonas oscuras, la luz deja de ser un tema de mantenimiento y se vuelve un tema de exactitud de inventario.

Una etiqueta que no se lee bien no produce un error de lectura: produce un error de inventario que alguien descubre semanas después.

Qué corregir primero en la iluminación del almacén

Casi nunca hace falta cambiar todo. Lo que más rinde es mover lámparas para que queden sobre el pasillo y no sobre el rack, bajar las que quedaron demasiado arriba y agregar luz de trabajo donde se lee de cerca: la mesa de empaque, la de verificación y el área de recepción junto al andén.

El cambio a luminarias de bajo consumo suele pagarse con la factura de energía, pero conviene decidirlo también por la calidad de la luz y no solo por el ahorro. Una luz que parpadea o que altera los colores complica distinguir empaques parecidos, y en un almacén de terceros los productos de dos clientes pueden verse casi iguales.

Los sensores de presencia en pasillos de poco movimiento ahorran, pero hay que ajustarlos para que la luz ya esté encendida cuando alguien entra con el montacargas, no un instante después. Y la limpieza cuenta: una lámpara cubierta de polvo pierde luz poco a poco, sin que nadie note el día en que dejó de alcanzar.

Las etiquetas también se diseñan para la luz que hay

Mientras se corrige la instalación, se puede ayudar desde el otro lado. Las etiquetas de ubicación con letra grande y alto contraste, colocadas a la altura de lectura y no pegadas en el borde superior del larguero, se leen con menos luz. Un acabado mate evita el reflejo que deja en blanco el código bajo una lámpara directa.

Y el escaneo obligatorio en los pasos críticos hace que un error de lectura no llegue a convertirse en error de inventario: si el código de la pieza o de la posición no coincide con lo esperado, el movimiento se detiene antes de que la mercancía cambie de lugar.

Que cada ubicación tenga su código, que el escaneo confirme la pieza y la posición antes de moverla, y que los errores de surtido y de conteo queden registrados por pasillo y por nivel para ver dónde se concentran es lo que se le pide a un software WMS para 3PL en México; la luz la arregla un electricista, pero dónde arreglarla primero lo dice el registro.

Si nunca se ha medido, el primer paso cabe en una tarde: recorrer los pasillos con un luxómetro, anotar los puntos más oscuros y compararlos con los errores del último mes. Lo que salga de esa comparación es la lista de trabajo.

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