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Almacenaje

Cómo almacenar juguetes para la temporada de Navidad y Reyes sin quedarte sin espacio

· 5 min de lectura

Los juguetes llegan en otoño, ocupan mucho, pesan poco y tienen que salir antes de Navidad y Reyes. Cómo planear el espacio de la temporada, dónde acomodarlos según cómo se venden, cuidar la caja que también se vende y qué hacer con lo que sobra en enero.

En octubre empiezan a llegar los contenedores de juguetes. Para la marca que los vende es su temporada del año; para el almacén es una avalancha de cajas grandes y ligeras que ocupan posiciones que el resto del año estaban libres, y que tienen que salir antes de Navidad y antes del Día de Reyes. Almacenar juguetes bien es sobre todo un problema de espacio y de tiempo, y se resuelve antes de que llegue el primer camión.

La caja de un juguete no es empaque: es parte del producto. El comprador la ve en la foto de la tienda, la abre frente a un niño y la juzga. Una esquina aplastada es una devolución.

Qué tienen de distinto los juguetes en el almacén

  • Ocupan mucho y pesan poco, así que llenan posiciones antes que la capacidad de carga del rack
  • La caja de exhibición se vende con el producto y no admite golpes, flejes ni etiquetas encima del arte
  • Una sola línea puede tener muchos modelos, colores y personajes con la caja casi idéntica
  • Algunos traen baterías o piezas pequeñas que cambian cómo se envían y cómo se etiquetan
  • La demanda se concentra en unas cuantas semanas y cae de golpe después de Reyes

Planear el espacio de los juguetes antes de que lleguen

La primera conversación con el cliente es sobre volumen y fechas: cuántas tarimas llegan, en qué semanas y cuándo espera vender la mayor parte. Con eso se sabe cuántas posiciones extra se necesitan y durante cuánto tiempo. Si la respuesta llega cuando el contenedor ya está en el puerto, el almacén termina acomodando juguetes en pasillos y en el andén.

Conviene reservar desde antes una zona de temporada, aunque sea temporal, y acordar con el cliente qué pasa si manda más de lo previsto. El almacenaje de temporada se cobra distinto: posiciones que se ocupan unos meses y quedan vacías el resto del año no pueden tener la misma tarifa que una cuenta que ocupa lo mismo todo el año.

También conviene preguntar por las campañas de la tienda. Un juguete anunciado en televisión o en redes puede vender en una semana lo que se esperaba para todo el mes, y si su reserva está al fondo del almacén, el reabasto de la ubicación de surtido se vuelve el cuello de botella del pico. Saberlo antes permite acomodar esa reserva cerca del empaque.

Dónde acomodar los juguetes según cómo se venden

Los juguetes de la temporada —el personaje de la película del año, el modelo que la marca está anunciando— van en las ubicaciones más cercanas al empaque y con una ubicación de surtido por modelo. El resto del catálogo puede ir más lejos, en niveles altos, porque su caja pesa poco y bajarla no es un problema.

Cada modelo, color y personaje necesita su propia clave y su propia ubicación, aunque la caja se vea igual. Dos versiones del mismo muñeco en el mismo hueco son un error de surtido que la temporada repite, y el comprador lo descubre la mañana en que el niño abre su regalo.

En un juguete, la caja golpeada es tan devolución como el juguete roto.

Cuidar la caja de los juguetes

Las cajas de exhibición no aguantan mucho peso encima. Conviene fijar con el cliente cuántas camas se pueden apilar por tarima y respetarlo también en el rack, y no colocar juguetes debajo de producto pesado de otra cuenta. Las tarimas se emplayan sin apretar de más, porque el plástico tenso dobla las esquinas.

Las etiquetas del almacén van en la caja de embarque, no en la caja del juguete. Si hay que etiquetar pieza por pieza, se acuerda con la marca en qué zona de la caja va la etiqueta para no tapar el arte ni el código de barras del fabricante. Y si el producto es importado, el etiquetado en español tiene que estar resuelto antes de que salga, no en la mesa de empaque el día del pico.

Juguetes con baterías y piezas pequeñas

Los juguetes que traen baterías incluidas pueden tener restricciones para viajar por avión, y conviene identificarlos en el catálogo para que el envío no se rechace en la terminal. Los que tienen piezas pequeñas suelen traer una advertencia por edad en la caja; si el cliente vende por canales que la piden en la publicación, ese dato vive mejor en la ficha del producto que en la memoria de alguien.

Qué hacer con los juguetes que sobran después de Reyes

En enero llegan las devoluciones de la temporada y el inventario que no se vendió. Las devoluciones se revisan antes de volver a disponible: una caja abierta o golpeada ya no sale como nueva. Lo que sobra se decide con el cliente: se queda para el año siguiente, se liquida o se regresa al proveedor. Lo que no conviene es que se quede ocupando la zona de temporada sin que nadie lo decida, porque esa zona tiene que liberarse para la siguiente cuenta.

Que la tienda deje de ofrecer un juguete en cuanto se agota en el almacén, que cada modelo, color y personaje tenga su propia clave para que el surtido no los confunda y que el inventario se actualice con cada pedido durante el pico, es parte de un software WMS para fulfillment y e-commerce; cuánto inventario traer para la temporada lo decide tu cliente.

Si tienes clientes que venden juguetes, esta semana es buen momento para pedirles su programa de llegadas y recorrer con él el almacén. En ese recorrido se ve si la zona de temporada alcanza, y si no alcanza, todavía hay tiempo de resolverlo.

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