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Logística

Nota de remisión: qué debe llevar cuando la mercancía sale del almacén

· 5 min de lectura

La nota de remisión es el papel que acompaña cada salida del almacén y regresa firmado por quien recibe. Qué datos lleva, en qué se distingue de la factura y de la Carta Porte, a nombre de quién va en un 3PL y qué hacer cuando no coincide con lo que llegó.

Cada vez que una tarima sale del almacén hacia una tienda, un distribuidor o una planta, alguien firma un papel al recibirla. Ese papel es la nota de remisión, y aunque parece un trámite menor, es el documento que resuelve casi todas las discusiones sobre lo que salió y lo que llegó.

En un almacén propio, una remisión mal hecha es un problema interno. En un 3PL es más delicado: la mercancía es de tu cliente, el destino es cliente de tu cliente y el que firma no te conoce. Conviene que el documento esté bien armado desde la primera salida.

Para qué sirve la nota de remisión en un almacén de terceros

La nota de remisión hace dos trabajos. Hacia afuera, le dice al que recibe qué le están entregando, para que pueda contar y revisar antes de firmar. Hacia adentro, es la prueba de que la mercancía salió completa y en buen estado, y de que alguien del otro lado la recibió.

Ese segundo trabajo es el que más importa en un 3PL. Cuando el destino reclama un faltante semanas después, la única forma de saber si faltó al salir o al llegar es la remisión firmada. Sin ella, la diferencia se discute con la palabra del chofer contra la del encargado de recibo.

Qué datos lleva una nota de remisión

  • Folio único y fecha de salida
  • Quién envía y quién recibe, con dirección de entrega
  • Cada producto con su clave, su descripción y la cantidad en la unidad en que se entrega: piezas, cajas o tarimas
  • Lote y caducidad cuando el producto los maneja
  • Número de bultos y peso total
  • Referencia del pedido o de la orden de compra del destino
  • Transportista, placas y nombre del chofer
  • Espacio para la firma, el nombre y la fecha de quien recibe, con observaciones

El número de bultos es el dato que más se olvida y el que más sirve. Un receptor que cuenta bultos al pie del camión detecta un faltante en un minuto; uno que tiene que abrir cada caja para comparar piezas firma sin contar.

Y la referencia del pedido del destino es la que le permite al que recibe cuadrar la entrega contra lo que pidió. Una remisión con solo el folio interno del almacén obliga a alguien del otro lado a adivinar a qué compra corresponde.

Nota de remisión, factura y Carta Porte

Son tres documentos distintos y se confunden seguido. La factura la emite el dueño de la mercancía y ampara la venta; el almacén rara vez la genera. La Carta Porte ampara el traslado cuando la mercancía viaja por carretera en un transporte de carga. La nota de remisión no es un comprobante fiscal: es el registro operativo de la entrega.

Pueden viajar juntas, y muchas veces deben. Lo importante es que coincidan: si la remisión dice cuarenta cajas y la Carta Porte dice treinta y ocho, la diferencia la va a encontrar alguien, y casi nunca en buen momento. Qué documento fiscal aplica a cada salida lo confirma el área contable de tu cliente.

La nota de remisión no cobra nada ni ampara ningún impuesto. Solo decide quién tiene la razón cuando algo no llegó.

A nombre de quién va la nota de remisión en un 3PL

Es una decisión que conviene tomar con cada cliente al arrancar. Algunos quieren que la remisión salga con su nombre y su logotipo, como si el almacén fuera suyo, porque su cliente no sabe que hay un operador de por medio. Otros prefieren que salga con el nombre del 3PL y la referencia del dueño de la mercancía.

Cualquiera de las dos funciona. Lo que no funciona es cambiar según quién imprima ese día, porque el destino recibe documentos distintos para el mismo proveedor y empieza a dudar de todos.

Cuando la nota de remisión no coincide con lo que llegó

La regla para quien recibe es sencilla: se anota en la remisión antes de firmar. Faltante, daño visible, producto distinto; lo que no se anota al recibir, después es difícil de reclamar. Conviene que tu chofer lo sepa y lo pida, aunque le cueste unos minutos más en cada parada.

Del lado del almacén, la copia firmada tiene que regresar y quedar ligada a la salida. Una remisión firmada que se queda en la cabina del camión o en una carpeta sin orden no sirve cuando llega el reclamo; una que se escanea el mismo día y se guarda con la salida se encuentra en segundos.

Y cuando el receptor anota una diferencia, conviene avisarle al dueño de la mercancía ese mismo día, con la foto de la remisión firmada. Si se entera por su cliente antes que por su almacén, la conversación empieza mal aunque el faltante no haya sido tuyo.

Que cada salida quede registrada con sus piezas, sus lotes y el cliente dueño de la mercancía, para que la nota de remisión se arme con lo que de verdad salió y la firma de recibido regrese al mismo registro, es trabajo del software WMS para 3PL en México; el formato y el nombre con que sale lo acuerdas con cada cliente.

Un buen primer paso es revisar las remisiones del último mes y contar cuántas regresaron firmadas y se pueden encontrar hoy. Las que faltan son las salidas que, si alguien reclama, no tienes cómo defender.

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