Un bloqueo carretero no avisa y deja embarques del otro lado, andenes ocupados y clientes preguntando al mismo tiempo. Qué se decide en las primeras horas y qué conviene dejar acordado antes del próximo.
Un bloqueo carretero empieza como un rumor en el grupo de mensajes del transportista y en dos horas ya es un problema de operación: unidades detenidas, mercancía que no va a llegar a tiempo, andenes que no se liberan y una fila de clientes preguntando lo mismo con distintas palabras.
Lo que distingue a un almacén que lo atraviesa bien no es tener una ruta alterna secreta, sino saber en la primera hora qué embarques están afectados y poder decirlo antes de que lo pregunten.
Saber qué embarques quedaron del otro lado
La primera tarea no es hablar con el transportista: es armar la lista. Qué unidades salieron hoy y por dónde iban, qué embarques estaban programados para pasar por ahí, qué recepciones venían en camino y de qué clientes es cada cosa. Si esa lista se arma con llamadas, se termina cuando el bloqueo ya se levantó.
Conviene separar de inmediato lo que no puede esperar: producto con caducidad corta, lo que viaja refrigerado, lo que tiene cita de entrega con penalización y lo que va a un cliente que estaba parando su línea. Ese grupo se atiende primero y con nombre y apellido.
Qué se decide en las primeras horas
- Esperar: si el bloqueo se reporta corto y la carga aguanta, mover la unidad puede costar más que el retraso
- Desviar: ruta alterna con más kilómetros, más casetas y a veces otro operador; se decide con el costo enfrente, no de emergencia
- Regresar al almacén: la opción más sensata cuando la unidad apenas salió y el producto necesita resguardo
- Resguardar en el camino: patio seguro y vigilado, nunca la orilla de la carretera
- Reprogramar: cancelar la salida del día y rearmar la cola de mañana antes de que se acumulen dos días de embarques
Cada una de estas decisiones cuesta dinero y alguien la tiene que autorizar. Dejar por escrito quién puede autorizar un desvío, hasta qué monto y con qué criterio evita la parte más lenta de la jornada, que casi nunca es la logística sino la espera de una respuesta.
El cliente no se enoja porque la carretera se cerró: se enoja porque se enteró por su comprador y no por ti.
Qué se le dice al cliente y cuándo
El aviso se manda temprano, aunque no haya solución todavía, y dice tres cosas: cuáles de sus embarques están detenidos, dónde están y cuándo vuelves a informar. Prometer una hora de entrega que depende de un bloqueo que nadie controla es la forma más rápida de quedar mal dos veces.
Conviene además decidir quién da ese aviso. Cuando cada quien contesta por su cuenta, dos clientes con embarques en el mismo camión reciben versiones distintas el mismo día, y la diferencia se nota en cuanto se comparan.
Y conviene que el dueño de la mercancía pueda ver el estado de sus pedidos por su cuenta durante esos días. Un bloqueo largo multiplica las preguntas justo cuando el equipo está resolviendo desvíos, y contestar cada correo uno por uno consume a las mismas personas que deberían estar decidiendo qué unidad se regresa.
El almacén también se tapa
Lo que se olvida en el primer momento es que el problema entra a la nave. Las recepciones que no llegaron dejan huecos en el plan del día, los embarques que no salieron ocupan el área de preparación y los andenes, y al día siguiente el piso arranca con el trabajo de dos jornadas y el mismo espacio.
Ahí ayuda decidir pronto dónde se van a estacionar esos embarques: un área marcada como detenida, con su registro, en lugar de tarimas arrumbadas donde se pueda. Lo que se guarda sin registrar durante un bloqueo es lo que aparece como faltante la semana siguiente.
Y conviene dejarle al turno siguiente qué quedó pendiente y por qué, en lugar de que lo deduzca del desorden. Un bloqueo de dos días se convierte en una semana de inventario descuadrado cuando la mercancía detenida cambia de lugar sin que nadie lo asiente.
Qué dejar acordado antes del próximo bloqueo carretero
- Con cada transportista: a quién se le llama, en cuánto tiempo reporta posición y quién decide el desvío
- Rutas alternas identificadas para los destinos frecuentes, con su costo aproximado ya revisado
- Un criterio escrito de qué carga tiene prioridad cuando no todo puede salir
- Un patio de resguardo conocido en los corredores que más usas
- El texto del aviso al cliente ya redactado, para que salga en minutos y no se escriba desde cero
Nada de esto evita el bloqueo. Lo que evita es que la operación se detenga dos horas mientras alguien decide a quién llamar primero.
Que el dueño de la mercancía vea cuáles de sus pedidos están detenidos, dónde y desde cuándo, sin una cadena de correos ni una llamada por embarque, es de las cosas que resuelve un portal de clientes para 3PL en México justo el día en que todos preguntan al mismo tiempo.
Si el año pasado hubo uno y se resolvió a puro teléfono, vale la pena escribir en una página qué se hizo y qué faltó. Esa página, guardada donde el equipo la encuentre, es el plan que va a servir la próxima vez.