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Almacenaje

Cuándo conviene instalar rack dinámico en la zona de surtido

· 5 min de lectura

El rack dinámico usa rodillos inclinados para que el producto baje solo hacia el frente mientras se reabastece por atrás. Qué operaciones lo aprovechan, cuáles no, y qué tiene que saber el sistema del almacén para que no se desordene.

El rack dinámico —también llamado rack de flujo o de gravedad— es una estructura con carriles de rodillos ligeramente inclinados. La caja o la tarima se carga por la parte de atrás, baja sola hacia el frente y el surtidor la toma del lado del pasillo de surtido. Mientras tanto, el reabastecimiento entra por el otro pasillo sin estorbar a nadie.

Es de las pocas inversiones en estructura que cambian el ritmo de la zona de surtido sin cambiar el sistema, pero no le sirve a cualquier producto. La decisión depende de cuánto rota cada SKU, de cómo llega y de cuánto tiempo va a seguir rotando igual.

Qué resuelve el rack dinámico

Resuelve tres problemas a la vez. El primero es el orden de salida: como lo que entra por atrás sale por el frente, el primer producto en llegar es el primero en salir, sin que nadie tenga que reacomodar a mano. Para producto con caducidad o controlado por lote, eso quita una fuente constante de error.

El segundo es la separación entre surtir y reabastecer. En un anaquel normal, el que repone y el que surte se encuentran en el mismo pasillo, y el reabastecimiento se programa a deshoras para no estorbar. Con rack dinámico cada uno tiene su lado y los dos pueden trabajar en la misma hora.

El tercero es la densidad del frente. Un carril profundo guarda varias cajas del mismo SKU detrás de la que está a la mano, así que el surtidor ve más productos en menos metros de pasillo y camina menos por pedido.

El rack dinámico no hace que la gente surta más rápido: hace que camine menos y que nunca tenga que buscar la caja más vieja.

Cuándo conviene el rack dinámico y cuándo no

Conviene para los productos de alta rotación que se surten por caja o por pieza, que llegan en cajas de tamaño uniforme y que tienen que salir en orden. Es el caso de la zona de surtido de un fulfillment con catálogo concentrado o de un almacén que abastece a tiendas todos los días.

  • Conviene: SKU de alta rotación, cajas regulares, salida por lote o caducidad y reabasto frecuente
  • Conviene: zonas donde el reabastecimiento hoy estorba al surtido en las horas pico
  • No conviene: productos de baja rotación, que ocuparían un carril entero sin moverse
  • No conviene: cajas irregulares, blandas o bolsas, que se atoran en los rodillos
  • No conviene: catálogos que cambian cada temporada, donde el carril de hoy sobra mañana

El error que más cuesta es la baja rotación. Un carril dinámico es caro por posición, y dedicárselo a un SKU que se mueve una vez al mes es pagar estructura de alta velocidad para mercancía que casi no se toca. Esos productos rinden más en anaquel o en la reserva.

Cómo decidir qué SKU van al rack dinámico

La decisión sale del historial de salidas, no de la intuición del jefe de piso. Con la clasificación por rotación de cada cliente se ve qué productos concentran los movimientos y si esa concentración se sostiene o cambia por temporada. Lo que se mueve todas las semanas es candidato; lo que se mueve fuerte solo un mes al año, probablemente no.

También importa el tamaño de la caja. Cada carril tiene un ancho y una profundidad, y el producto tiene que caber con holgura. Conviene medir las cajas reales que llegan, no las del catálogo del cliente, porque el empaque del proveedor cambia más seguido de lo que se avisa.

Y el peso. Un carril calibrado para cajas ligeras deja pasar una caja pesada demasiado rápido, y una caja ligera en un carril para peso se queda a medio camino. El proveedor de la estructura necesita saber qué va a correr en cada carril antes de fabricarlo. Y en los carriles de tarima, los frenos del final son parte del mantenimiento: revisar que funcionen evita que la carga golpee al llegar al frente.

Lo que el sistema tiene que saber del rack dinámico

Para el sistema, un carril dinámico es una ubicación con dos caras: se surte por una y se reabastece por la otra. Si el sistema lo trata como una ubicación normal, va a mandar a reponer por el pasillo equivocado o a pedir un conteo que no se puede hacer desde el frente.

Lo que más ayuda es que el reabastecimiento se dispare por el consumo del carril y no por una ronda fija. Cuando el carril baja de su mínimo, el sistema genera la tarea de reponer desde la reserva, y quien repone sabe exactamente qué carril y cuántas cajas lleva.

El conteo también cambia. Un carril profundo no se cuenta bien desde el frente; conviene contarlo desde el pasillo de reabasto o dejarlo para cuando baja a su mínimo y quedan pocas cajas. Lo útil es que el sistema proponga el conteo justo en ese momento, cuando cuesta menos.

En un almacén de varios clientes aparece una regla más: un carril, un SKU, un cliente. Dos productos en el mismo carril se mezclan en el orden de salida; dos clientes en el mismo carril se mezclan en el inventario.

Que el reabastecimiento del carril se dispare por consumo, que se respete el orden de salida por lote y que el surtido por pieza se guíe por ubicación es parte de lo que resuelve un software WMS para fulfillment y e-commerce cuando la zona de surtido tiene que sostener el ritmo de los pedidos en línea.

Si estás pensando en instalar rack dinámico, empieza por sacar del historial qué SKU concentran las salidas y por medir sus cajas. Esa lista dice cuántos carriles necesitas antes de pedir la primera cotización.

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