Una marca que no fabrica manda a hacer su producto a una maquila, y la maquila entrega en tu andén por partes, cuando va terminando. Quién es tu cliente en esa relación, cómo ordenar las entregas parciales, qué revisar al recibir y qué hacer cuando la producción de la maquila llega con defectos.
Una marca de ropa, de cosméticos o de bebidas puede no tener ni una máquina. Diseña el producto, lo vende y manda a fabricarlo a una maquila, que entrega el producto terminado directo en el almacén. Para tu 3PL eso significa recibir mercancía de alguien que no es tu cliente, en entregas parciales que llegan cuando la producción avanza, y con documentos que no siempre coinciden con lo que la marca espera recibir.
Bien organizado, es una de las relaciones más estables que puede tener un almacén: la marca produce de forma constante y la mercancía llega con regularidad. Mal organizado, es un camión sin cita cada tarde y una discusión entre tres partes cada vez que algo no cuadra.
Quién es tu cliente cuando la mercancía viene de una maquila
Tu cliente es la marca. La maquila es su proveedor. Esa distinción parece obvia hasta el día en que el chofer de la maquila llega sin aviso y pide que lo descarguen, o hasta que la maquila te llama para preguntar cuánto recibiste de su último envío. Lo que tú confirmas, a quién y con qué detalle, se acuerda con la marca, no con su proveedor.
Conviene que la marca deje por escrito quién de la maquila puede coordinar entregas, qué información se le puede compartir y a quién se escalan las diferencias. Así tu equipo no queda en medio de una negociación que no le toca.
Las entregas parciales de una maquila
La maquila rara vez entrega una orden de producción completa en un solo viaje. Entrega conforme termina: una parte de las tallas hoy, otra la semana que viene, el resto cuando llegue la tela que faltaba. Cada entrega parcial es una recepción completa para tu equipo, con su descarga, su conteo y su acomodo.
Lo que ordena esto es que cada entrega se anuncie antes de llegar: qué orden de producción trae, qué claves, cuántas cajas y en qué día. Y que ocupe un lugar en la agenda del andén como cualquier otro proveedor. Una maquila que llega sin cita le quita el andén a un camión que sí la tenía, y el retraso lo paga otro cliente.
- La orden de producción a la que pertenece la entrega
- Las claves y cantidades que trae, por talla, color o presentación
- El número de cajas y cómo vienen identificadas
- El día y la ventana de llegada, contra el cupo del andén
- Si es la última entrega de esa orden o faltan más
Una entrega parcial anunciada es una recepción más. Una entrega parcial sorpresa es un andén ocupado y un conteo hecho a las prisas.
Qué revisar al recibir producto de una maquila
Lo básico es lo de cualquier recepción: contar contra lo anunciado, revisar el estado de las cajas y registrar diferencias. Pero el producto de una maquila trae riesgos propios. A veces llega sin etiqueta de código de barras, porque la marca esperaba que alguien más la pusiera. A veces llega con la etiqueta de otra talla o con el empaque incompleto. Y a veces la caja dice una cantidad y adentro hay otra.
Conviene acordar con la marca qué revisa el almacén y qué no. Contar y verificar que la clave coincida con el producto es razonable. Revisar costuras, acabados o la calidad de un cosmético no lo es, salvo que la marca lo pida como servicio y se cobre aparte. Lo que sí es responsabilidad del almacén es dejar registrado qué llegó y en qué estado, con fotos cuando algo no está bien.
La orden de producción funciona bien como lote. Si algo sale mal con una producción, la marca va a querer saber en qué pedidos salió, y eso solo es posible si la orden quedó asentada al recibir.
Cuando la producción de la maquila llega con defectos
El producto con defectos no entra a disponible. Se separa en una zona de cuarentena, se le avisa a la marca con el detalle y las fotos, y la marca decide: se regresa a la maquila, se corrige en el almacén o se destruye. Cada opción tiene un costo, y conviene que quede claro desde el contrato quién lo paga en cada caso, porque la maquila y la marca tienden a pasarse la cuenta.
Cuando lo que falta es menor, como una etiqueta, un sello o un inserto, el almacén puede resolverlo como un servicio de valor agregado. Bien cotizado, es ingreso; regalado, es una tarde de trabajo que nadie cobra.
Qué dejar acordado con la marca y su maquila
- Quién anuncia cada entrega y con cuánta anticipación
- Qué se hace con una entrega que llega sin cita
- Qué revisa el almacén al recibir y qué no
- Cómo se avisa una diferencia o un defecto, y en qué plazo
- Quién paga las devoluciones a la maquila, las correcciones y la destrucción
Que la marca anuncie cada entrega de su maquila, con qué orden trae y cuántas cajas, y aparte su lugar contra el cupo del día desde su cuenta, sin coordinarlo por mensaje con tu jefe de andén, es de lo que resuelve un portal de clientes para 3PL en México; cuántas citas caben en un día lo sigues definiendo tú.
Si ya recibes producto de alguna maquila, revisa las últimas entregas y cuenta cuántas llegaron sin aviso. Ese número es el mejor argumento para la conversación con la marca.