palletto
Blog

WMS

Ruta de picking: cómo ordenar las ubicaciones para que el surtidor no regrese sobre sus pasos

· 5 min de lectura

La ruta de picking es el orden en que el surtidor visita las ubicaciones de un pedido. Si sale en el orden en que se capturaron las líneas, el surtidor camina de más y regresa por pasillos que ya recorrió. Cómo trazarla, qué formas existen, cuándo la rompen el peso y la fragilidad, y cómo saber si funciona.

La ruta de picking es el orden en que el surtidor recorre las ubicaciones para juntar un pedido. Hay almacenes donde nadie la decide: la hoja sale en el orden en que el cliente capturó las líneas o en orden alfabético, y el surtidor la resuelve como puede. Unos la reordenan de cabeza, otros siguen la hoja al pie de la letra y cruzan el almacén tres veces por el mismo pedido.

Lo que se pierde no se ve en ningún reporte. Se ve en surtidores que caminan más de lo que surten, en pasillos con tráfico cruzado y en turnos que no alcanzan aunque nadie esté parado. Ordenar la ruta no pide comprar nada; pide decidirla una vez y que el sistema la respete.

Por qué la ruta de picking pesa más que la velocidad del surtidor

En el surtido, tomar la pieza dura segundos; llegar hasta ella es lo que se lleva el tiempo. Un surtidor rápido con una mala ruta de picking termina después que uno tranquilo con una buena, porque el primero camina el doble. Por eso apurar al equipo rara vez arregla un surtido lento: el tiempo está en el camino, no en las manos.

La ruta también decide cuántos surtidores caben en el mismo pasillo sin estorbarse. Si cada uno lleva su propio orden, se cruzan, se esperan y se piden permiso. Si todos recorren el almacén en el mismo sentido, el flujo se parece más a una línea que a una plaza.

La ruta de picking empieza en el nombre de las ubicaciones

Para que el sistema ordene una ruta de picking, las ubicaciones tienen que tener un orden. Si se nombran de forma que ordenarlas alfabéticamente coincida con el recorrido físico —pasillo, rack, nivel y posición, siempre con el mismo número de caracteres— la hoja sale bien sin cálculos complicados. Si los pasillos se numeraron como se fueron construyendo, o hay ubicaciones con nombres sueltos como «zona de atrás», el orden se rompe.

Antes de pensar en algoritmos conviene recorrer el almacén con el listado de ubicaciones en la mano y comprobar que el orden de la lista es el orden en que una persona camina. Donde no coincida, se corrige el nombre, no la ruta.

Formas de trazar la ruta de picking: en serpentina, por pasillo y por zona

No hay una ruta de picking que sirva para todos los almacenes. Hay unas cuantas formas, y la que conviene depende de cómo está acomodado el tuyo:

  • En serpentina: el surtidor entra por un extremo del pasillo, sale por el otro y entra al siguiente en sentido contrario. Funciona bien cuando los pedidos tienen líneas repartidas por todo el almacén
  • Por pasillo con regreso: entra al pasillo hasta la última ubicación que necesita y regresa por donde vino. Conviene cuando los pedidos son cortos y lo que más se vende está cerca de la entrada de cada pasillo
  • Por zona: cada surtidor cubre solo su área y el pedido se junta al final. Conviene en almacenes grandes o con zonas muy distintas entre sí

Lo que importa es que la regla sea una sola y que el sistema la aplique a todos los pedidos. Una ruta mediocre que todos siguen funciona mejor que una perfecta que cada quien interpreta.

Cuando la ruta de picking choca con el peso y la fragilidad

La ruta más corta no siempre es la correcta. Si el pedido trae una caja de garrafones y una de copas, y la ruta pasa primero por las copas, el surtidor termina poniendo el peso encima de lo frágil. Lo mismo con los productos refrigerados, que conviene tomar al final para que pasen el menor tiempo fuera de su zona.

Estas excepciones se resuelven mejor en el acomodo que en la ruta: lo pesado cerca del inicio del recorrido y lo frágil o refrigerado cerca del final. Cuando eso no se puede, la ruta de picking necesita una regla de prioridad que ponga ciertos productos al principio o al final, sin importar dónde estén.

El surtidor no debería tener que reordenar la hoja. Si lo hace, la ruta la está decidiendo él y no el almacén.

La ruta de picking en un almacén con varios clientes

En un 3PL la ruta se complica porque cada cliente tiene su zona, y a veces un pedido mezcla ubicaciones de reserva y de surtido. Si las zonas de los clientes están intercaladas sin criterio, cualquier ruta de picking termina cruzando el almacén. Conviene que las cuentas con más pedidos estén más cerca de empaque y que cada zona se recorra completa antes de pasar a la siguiente.

Cuando se surte por oleadas, juntando varios pedidos en un mismo recorrido, la ruta pesa todavía más: una oleada mal ordenada multiplica el error por el número de pedidos que lleva.

Cómo saber si tu ruta de picking funciona

La prueba más sencilla es caminar. Toma una muestra de pedidos de un día normal, recorre la hoja tal como sale del sistema y anota cuántas veces regresas a un pasillo que ya habías pisado. Después repite con la hoja reordenada a mano. La diferencia entre las dos es lo que tu ruta de picking te está costando.

Con el sistema, la señal es el tiempo entre una confirmación y la siguiente dentro del mismo pedido. Si hay saltos largos entre ubicaciones que en el plano están cerca, la ruta está mandando al surtidor por el camino largo.

Que la hoja de surtido salga ordenada por el recorrido real del almacén, en pantallas que llevan la identidad de tu operación y no la de un proveedor de software, y que una inteligencia artificial de solo lectura le señale a tu equipo qué pasillos se recorren más de una vez por pedido, es parte de un WMS marca blanca con IA para 3PL en México; por dónde empieza cada recorrido lo sigue decidiendo tu jefe de almacén.

Si nunca has revisado tu ruta de picking, empieza mañana con un solo pedido largo: imprímelo, recórrelo y dibuja en el plano el camino que hiciste. El dibujo suele decir más que cualquier reporte.

Ve el WMS con la marca de tu 3PL

Media hora, en vivo, con tu operación en mente. Sin presentación de ventas: entramos al sistema y lo ves funcionar.