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Logística

¿Quién hace y quién paga las maniobras de carga y descarga?

· 5 min de lectura

Un camión llega sin tarimas y con la caja estibada a mano: alguien va a tener que bajarla. Las maniobras de carga y descarga son el trabajo que nadie cotizó y que casi siempre termina absorbiendo el almacén.

Las maniobras de carga y descarga son el punto ciego del tarifario de casi cualquier operador. Todo el mundo cotiza el almacenaje, el surtido y el flete; casi nadie cotiza las horas que se van en bajar un camión que llegó suelto, estibar mercancía a mano o acomodar una caja que venía mal cargada de origen. Y son horas de gente, que es el recurso más caro y el que menos elasticidad tiene.

El problema no es que el trabajo exista: es que no está asignado. Cuando el camión ya está en el andén, la discusión de quién lo baja se resuelve como se resuelven todas las discusiones con un camión esperando, que es haciéndolo tú.

Quién hace las maniobras de carga y descarga

Hay tres respuestas posibles y las tres son legítimas, siempre que estén decididas antes de que el camión llegue:

  • El operador del transporte, cuando la entrega es a piso de andén y viene pactada así desde el origen
  • El personal del almacén, con su propio equipo y su propia gente, que es lo más común y lo que menos se cobra
  • Una cuadrilla externa contratada para eso, que aparece cuando el volumen no justifica tener gente fija
  • El propio dueño de la mercancía, cuando manda a alguien a supervisar o a acomodar producto delicado

La segunda es la que se vuelve costumbre. Empieza como un favor en la primera entrega —bajar una pequeña— y para el tercer mes es parte del servicio sin haber pasado nunca por una cotización.

Un trabajo que se hace de favor dos veces deja de ser un favor: se vuelve el nivel de servicio esperado.

Qué encarece unas maniobras de carga y descarga

Antes de poder cobrarlas hay que poder distinguirlas, y no todas las maniobras de carga y descarga se parecen. Conviene clasificarlas por lo que realmente las encarece, que rara vez es el volumen total:

  • Si la carga viene tarimada o suelta, que es la diferencia entre montacargas y manos
  • El peso y la manejabilidad de la pieza: lo que se carga entre dos cuesta más del doble que lo que carga uno
  • Si hay que estibar, clasificar o separar por SKU mientras se baja, en lugar de solo recibir
  • El tipo de unidad y si permite maniobra por un costado o solo por atrás
  • La hora: una descarga fuera del horario normal mueve gente que no estaba programada
  • Si el transporte trae su propio equipo o hay que prestarle el tuyo, con el operador incluido

El tercero es el que más trabajo esconde. Recibir es una cosa; recibir clasificando es media recepción adelantada, y ese trabajo desaparece de la conversación porque ocurre mientras el camión está en el andén. El cuarto también sorprende: una unidad que solo abre por atrás obliga a sacar todo en orden inverso y puede duplicar el tiempo de piso con el mismo volumen.

Cómo dejarlo escrito antes de que llegue el primer camión

Las maniobras se cobran bien cuando están en el tarifario desde el arranque de la cuenta, junto con el almacenaje y el manejo, y no cuando se agregan después de un mes malo. Lo que conviene que quede definido:

  • Qué tipo de descarga está incluida en la tarifa y cuál genera un cargo aparte
  • Cómo se mide lo que se cobra: por unidad, por hora de cuadrilla o por tipo de maniobra
  • Cuánto tiempo de andén está incluido y qué pasa cuando una unidad se pasa de ese tiempo
  • Quién responde por un daño ocurrido durante la maniobra, según quién la haya ejecutado
  • Qué evidencia se levanta cuando la carga llega mal estibada o dañada de origen
  • Quién autoriza una maniobra extraordinaria y cómo se le avisa al dueño de la mercancía

El punto del daño es el que más vale la pena cerrar por escrito. Una pieza que se golpea mientras se baja tiene tres candidatos a responsable —el transporte, el almacén y el origen que cargó mal— y sin fotografía al abrir la caja del camión, gana quien insista más.

El cargo que se discute cada mes

Aun con todo definido, las maniobras son el cargo que más se objeta en la facturación, porque son las que el dueño de la mercancía no vio. Recuerda el almacenaje, porque su producto está ahí; recuerda los pedidos, porque los pidió él; pero de una cuadrilla trabajando dos horas un martes no tiene ningún registro propio.

Por eso conviene que cada maniobra se registre en el momento, con su fecha, su motivo, quién la autorizó y la evidencia de cómo venía la unidad, y que eso viva donde el cliente lo alcance mientras todavía se acuerda del camión. Un cargo que se puede abrir y ver deja de discutirse solo; uno que aparece como una línea en la factura del mes se discute siempre.

Que cada maniobra quede registrada con su motivo y su evidencia, y que el dueño de la mercancía la vea en su cuenta antes de que le llegue la factura del mes, es lo que resuelve un portal de clientes para 3PL en México cuando la descarga se cobra aparte.

Una última consideración que suele quedar fuera: el sistema puede señalar las unidades que llevan demasiado tiempo en el andén o las cuentas cuyas descargas vienen consumiendo más gente de la habitual, para que alguien lo mire a tiempo. Qué se cobra, qué se absorbe y con qué cliente conviene abrir la conversación lo decide una persona, con el contexto comercial que ningún registro tiene.

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