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Pick to light: en qué zonas del almacén conviene surtir guiado por luces

· 5 min de lectura

Con pick to light, cada ubicación tiene una luz y una pantalla que le dicen al surtidor de dónde tomar y cuántas piezas. En qué zonas del almacén se paga solo, dónde estorba y qué le pide al sistema antes de instalar el primer módulo.

En un surtido con pick to light, el surtidor no lee una lista ni escanea una etiqueta para saber qué sigue: la ubicación que le toca se enciende, una pequeña pantalla le dice cuántas piezas tomar y un botón junto a la luz confirma que ya lo hizo. La siguiente se enciende sola. Es una forma muy rápida de surtir, y también una muy fácil de instalar en el lugar equivocado.

La pregunta útil no es si conviene en el almacén, sino en qué zona. Casi nunca se justifica en toda la nave; casi siempre hay una zona donde se paga sola.

Cómo se surte con pick to light

El sistema del almacén arma el pedido o el grupo de pedidos y manda cada línea a la luz de su ubicación. El surtidor camina hacia la luz encendida, toma la cantidad que marca la pantalla y presiona el botón. Si la ubicación tiene menos de lo que pide, un segundo botón o una tecla de ajuste reporta el faltante en ese momento, sin que el surtidor tenga que ir a buscar a nadie.

Sus dos variantes más comunes van en sentidos opuestos. En la primera, las luces están en las ubicaciones de surtido y guían qué tomar. En la segunda, conocida como put to light, las luces están en casilleros por pedido y guían dónde depositar lo que ya se surtió en bloque. Hay operaciones que terminan combinando las dos.

En qué zonas conviene el pick to light

Conviene donde muchas líneas salen de pocas ubicaciones, muy juntas, y el surtidor no tiene que caminar más de unos pasos entre una y otra.

  • Zonas de alta rotación: los productos que aparecen en casi todos los pedidos, concentrados en un tramo corto de anaquel o de rack dinámico
  • Piezas chicas y de muchos códigos: cosméticos, refacciones, papelería, accesorios, donde leer la etiqueta a ojo es lento y se presta a errores
  • Pedidos con muchas líneas y pocas piezas por línea, como la reposición a tiendas
  • Turnos con personal que cambia seguido: aprender a seguir una luz toma minutos, no semanas

En esas zonas el ahorro no está solo en la velocidad. Está en que desaparecen dos errores clásicos del surtido: tomar de la ubicación de al lado y tomar la cantidad equivocada. La luz dice exactamente cuál y la pantalla exactamente cuántas.

Dónde el pick to light estorba

Donde el catálogo es grande y la rotación baja, cada módulo de luz se instala para encenderse de vez en cuando. Donde el surtido está disperso en toda la nave, la luz no ahorra lo que más cuesta, que es caminar. Y donde las ubicaciones cambian cada semana —un almacén de terceros que entra y sale de cuentas, o una operación de almacenamiento caótico—, cada cambio obliga a reasignar luces y reconfigurar la zona.

El pick to light acelera el último metro del surtido. Si el problema está en los cien metros anteriores, la luz no lo toca.

También estorba con producto voluminoso o pesado: la luz puede decir cuál tomar, pero el tiempo se va en bajar la caja, no en encontrarla.

Y estorba cuando el equipo no confía en el reabasto. Si una luz se enciende tres veces sobre un hueco, el surtidor deja de seguirla y vuelve a su lista de papel, y la inversión se queda encendida sin que nadie la mire. Antes de instalar, conviene resolver quién baja mercancía de la reserva y cuándo.

Qué le pide el pick to light al sistema del almacén

La luz es la parte visible. Lo que decide si funciona es lo que hay detrás:

  • Ubicaciones fijas en la zona, cada una con un solo producto y su módulo de luz asignado en el sistema
  • Reabasto a tiempo: una luz que se enciende sobre una ubicación vacía detiene el pedido y enseña al equipo a desconfiar de ella
  • Confirmación registrada: cada botón presionado queda como movimiento, con surtidor y hora
  • Faltantes reportados desde la ubicación, que el sistema convierte en tarea de reabasto o en revisión de inventario
  • En un almacén de varios clientes, reglas claras sobre qué cuentas comparten la zona y cómo se separan sus pedidos

Lo último es lo que más se pasa por alto en un 3PL. Una zona con luces se diseña con los productos de alta rotación de varias cuentas mezclados, y la separación tiene que estar en el pedido, no en el anaquel.

Cómo probar el pick to light antes de extenderlo

Conviene empezar por un solo tramo, con los productos que más líneas generan, y medir antes y después las mismas dos cosas: líneas surtidas por hora y errores de surtido encontrados en empaque. Si las dos mejoran, se crece tramo por tramo. Si solo mejora la velocidad y los errores se quedan igual, el problema estaba en otra parte del proceso.

Que el sistema mande cada línea a la luz de su ubicación, registre la confirmación con surtidor y hora, convierta el faltante reportado en una tarea de reabasto y mantenga separado el pedido de cada cliente dentro de la misma zona es parte de lo que se le pide a un software WMS para 3PL en México; las luces se instalan una vez, la lógica que las enciende se consulta todos los días.

Si hoy tu equipo surte con lista impresa, el primer paso no es cotizar luces: es mirar cuántas líneas del día salen de tus cien ubicaciones más activas. Ese dato dice si hay una zona donde valga la pena.

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