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Fulfillment

Hora de corte: hasta qué hora conviene recibir pedidos para surtirlos el mismo día

· 5 min de lectura

La hora de corte es la promesa que más se publica y la que menos se calcula. Casi siempre se hereda de la hora en que pasa la paquetería, y por eso se rompe el primer día ocupado.

Todo operador que surte comercio electrónico tiene una hora de corte, aunque no la haya escrito. Es la hora a partir de la cual un pedido ya no sale hoy, y define la promesa que tu cliente le hace a su comprador en la ficha del producto.

El problema es cómo suele fijarse. En la mayoría de los almacenes la hora de corte no se calculó: se copió de la hora en que pasa la unidad de recolección, restándole un rato a ojo. Funciona los días tranquilos y se cae justo cuando más importa.

La hora de corte se calcula de atrás hacia adelante

El punto de partida no es cuándo entra el pedido, es cuándo se sube el último bulto a la unidad. Desde ahí se resta, tramo por tramo, todo lo que tiene que ocurrir antes:

  • El cierre del manifiesto y la entrega física al transportista
  • El empaque, el pesaje y la impresión de guías
  • El surtido de la última oleada, incluidos los pedidos con faltante que hay que resolver
  • La liberación de los pedidos que entraron a último minuto
  • Y un colchón que no se negocia, porque siempre aparece algo

Sumado hacia atrás, ese cálculo casi nunca da la hora que está publicada. Suele dar una hora más temprana, y la diferencia se está pagando todos los días con gente quedándose de más o con pedidos que se caen al día siguiente sin avisarle a nadie.

Una hora de corte que se cumple el ochenta por ciento de las veces no es una hora de corte: es una expectativa que rompes uno de cada cinco días.

Una hora por paquetería, no una para todo el almacén

Casi ningún operador trabaja con un solo transportista, y cada uno recolecta a su hora. Una hora de corte única obliga a alinear todo al más temprano, que es la forma más silenciosa de perder capacidad: los pedidos que iban por la paquetería que pasa más tarde se detienen sin razón operativa.

Lo que funciona es una hora por destino de salida, y que el sistema sepa cuál aplica a cada pedido en el momento en que entra. Así el corte deja de ser una regla del almacén y se vuelve un dato del pedido, que es lo que en realidad es.

Y conviene revisar cada cuánto se recalcula. La hora que era sostenible con doce cuentas deja de serlo con veinte, y nadie vuelve a hacer la cuenta: el corte se quedó fijo mientras el volumen cambió debajo. Es de las cifras que envejecen sin avisar.

El pedido que entra cinco minutos tarde

Ese caso decide más de lo que parece. Si la respuesta depende de quién esté de turno, la promesa se vuelve inestable: unos días se acepta y otros no, y el cliente aprende que el corte es negociable, así que empieza a llamar.

Conviene definirlo de antemano y que sea el sistema quien lo aplique. Y si se va a aceptar por excepción, que quede registrado como excepción: es la única manera de saber al cierre del mes cuántas hubo, para qué cuentas y qué costaron en horas de piso.

Qué acordar con el cliente antes de publicarla

La hora de corte se publica en la tienda de tu cliente, no en la tuya, así que hay que dejar tres cosas por escrito antes de que aparezca ahí. Qué pasa con un pedido que entra después: se surte al siguiente día hábil o se mantiene en espera. Qué pasa con un pedido con faltante parcial. Y qué días no aplica el corte: fines de semana, días festivos y los cierres de la paquetería, que no siempre coinciden con los tuyos.

Ese último punto es el que más reclamos genera en temporada. Un almacén abierto no sirve de nada si el transportista no pasa, y el comprador final no distingue entre una cosa y la otra: para él el pedido simplemente no salió.

Cómo saber si la hora publicada es la correcta

La medición útil no es cuántos pedidos salieron hoy, sino cuántos de los que entraron antes del corte salieron el mismo día. Es una cifra distinta y casi siempre peor, porque la primera se lleva el crédito de los pedidos de ayer que salieron con retraso.

Si esa cifra se cae en los días de más volumen, no es un problema de disciplina del equipo: es que la hora publicada solo era sostenible en un día normal. Y los días normales no son los que definen si tu cliente confía en la promesa que publicó.

Que el corte se aplique por transportista, que las oleadas se cierren solas y que un pedido tarde quede marcado como excepción en vez de resolverse a criterio es lo que separa una hoja de cálculo de un software WMS para fulfillment y e-commerce.

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