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Almacenaje

FIFO o FEFO: cuál necesita tu almacén

· 5 min de lectura

Los dos ordenan la salida de la mercancía, pero uno mira la fecha de entrada y el otro la de caducidad. Elegir mal se paga en merma.

FIFO y FEFO son dos reglas para decidir qué unidad sale primero cuando tienes varios lotes del mismo producto en el almacén. Suenan parecidas, en muchas operaciones se usan como sinónimos, y resuelven problemas distintos. Elegir la equivocada no se nota el primer mes: se nota cuando aparece la merma en el conteo.

FIFO: primero en entrar, primero en salir

Bajo FIFO sale primero lo que llegó primero. Es la regla natural para mercancía que no caduca pero sí pierde valor con el tiempo: electrónicos que se deprecian, ropa de temporada, refacciones que se vuelven obsoletas cuando cambia el modelo.

Su ventaja operativa es que no necesita ningún dato adicional. La fecha de recepción ya está en el sistema desde que se capturó la entrada, así que la regla se aplica sin pedirle nada extra a quien recibe. Su límite aparece en cuanto el producto tiene vida útil.

FEFO: primero en caducar, primero en salir

Bajo FEFO sale primero lo que caduca antes, sin importar cuándo llegó al almacén. Es la regla obligada en alimentos, suplementos, cosméticos, farmacéutica y en cualquier producto con fecha impresa que el consumidor final revisa antes de comprar.

Un lote que llegó después puede caducar antes. Con FIFO ese lote se queda en la ubicación hasta que ya no sirve, y la merma aparece en el conteo, no en la operación.

Esto pasa más seguido de lo que parece. Basta con que un proveedor entregue producto con menos vida útil de lo habitual —una remesa vieja, un cambio de formulación, una devolución reintegrada— para que el orden de llegada y el orden de caducidad dejen de coincidir.

FEFO exige un dato que FIFO no necesita: la caducidad capturada por lote en el momento de la recepción. Si ese dato no entra bien, la regla no puede aplicarse por más que el sistema la ofrezca en su lista de funciones. Es el punto donde más operaciones fallan, y casi nunca es culpa del software.

Qué pasa cuando manejas varios clientes

En un operador logístico la pregunta no es cuál de las dos usas, sino cuál usa cada cuenta. Un 3PL con clientes de suplementos y de electrónicos necesita las dos reglas conviviendo en el mismo piso, en las mismas ubicaciones y con el mismo equipo de surtido.

Eso tiene una consecuencia técnica concreta: la regla tiene que colgar del cliente, no de una configuración global del almacén. Un sistema que solo permite elegir FIFO o FEFO para toda la instalación te obliga a operar al mínimo común denominador, y en la práctica eso significa que alguien lleva el control real en una hoja aparte.

Tres cosas que revisar antes de darlo por resuelto

  • Si el sistema BLOQUEA el surtido de un lote vencido o solo lo advierte: una advertencia que se puede saltar no es un control
  • Si alguien recibe el aviso de caducidad próxima con tiempo para actuar, o el dato solo aparece cuando ya es merma
  • Si la regla se define por cliente y por SKU, no una sola vez para todo el almacén

La primera es la que más discusión genera. Bloquear el surtido detiene la operación en el momento más incómodo —con el pedido armado y el transportista esperando— y por eso hay quien prefiere la advertencia. Pero un lote vencido que sale del almacén no es un problema de inventario: es un problema con el cliente final de tu cliente, y esa conversación cuesta mucho más que un pedido retrasado.

El caso híbrido que casi nadie contempla

Hay un tercer escenario que aparece seguido y no tiene nombre propio: producto que no caduca pero sí tiene número de lote por trazabilidad. Cosméticos, químicos, autopartes con serie. Ahí no necesitas FEFO, pero sí necesitas saber exactamente qué lote salió a qué cliente, porque el día que haya un retiro de producto la pregunta será esa.

Es una capacidad distinta de la regla de salida y conviene no confundirlas. Identificar es saber qué lote es cada cosa; trazar es poder reconstruir su recorrido hacia atrás y hacia adelante. Un sistema puede hacer lo primero y no lo segundo, y la diferencia se descubre en el peor momento posible.

Qué pasa con las devoluciones

Las devoluciones rompen las dos reglas si se reintegran sin cuidado. Un producto que salió hace tres semanas y regresa tiene menos vida útil que el resto del lote, y si entra al inventario con la fecha de recepción original, el sistema lo va a tratar como si fuera nuevo.

Por eso el reingreso necesita dictamen: decidir si el producto vuelve a existencias, si se marca como merma o si se retiene para revisión. Reintegrar todo por defecto es la forma más silenciosa de contaminar un inventario que hasta ese momento estaba bien controlado.

Las dos reglas, el bloqueo por caducidad y el control por lote son parte del módulo de inventario y salidas; puedes ver cómo se configuran en la ficha técnica del WMS, junto con el resto de los catorce módulos del sistema.

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