palletto
Blog

WMS

¿Cuánto tiempo conviene guardar el historial de movimientos del almacén?

· 5 min de lectura

El historial de movimientos es lo que permite reconstruir qué pasó con una pieza meses después. Cuánto conviene conservarlo, qué debe guardar cada registro y por qué borrarlo para «aligerar» el sistema sale caro.

El historial de movimientos es el registro de cada entrada, cada acomodo, cada surtido, cada ajuste y cada salida que ocurrió en tu almacén, con quién lo hizo y a qué hora. Mientras la operación va bien nadie lo abre. Se vuelve indispensable el día en que alguien pregunta por una pieza que no aparece.

Y ese día la pregunta no es si el dato existe, sino hasta qué fecha existe. Un registro que empieza hace tres meses no alcanza para explicar una diferencia que se originó hace cinco, y la conversación termina donde empieza el vacío.

Qué se responde con el historial de movimientos

Casi todos los pleitos de inventario se resuelven con la misma secuencia: cuándo entró esa mercancía y con qué documento, en qué ubicación estuvo, en qué pedido salió y con qué guía, quién capturó el ajuste que la desapareció del sistema y qué motivo escribió.

Si los cinco datos están, la revisión toma minutos y termina en un hecho. Si falta uno, termina en una negociación, que es la peor manera de cerrar una diferencia con el dueño de la mercancía.

Qué debe guardar cada registro

Un movimiento sirve para reconstruir sólo si está completo. Lo mínimo, movimiento por movimiento:

  • Qué se movió, hasta el nivel de lote o número de serie si el producto lo controla
  • Cuánto, en la unidad de manejo real y no en una conversión aproximada
  • De dónde a dónde: ubicación de origen y de destino
  • Quién lo hizo, con un usuario nominal y no con una cuenta compartida por el turno
  • Cuándo, con fecha y hora del movimiento, no del día en que alguien lo capturó
  • Contra qué documento: folio de entrada, pedido, orden de ajuste o dictamen de devolución
  • El motivo, cuando se trata de un ajuste

El campo que más se omite es el usuario nominal. Un almacén donde el turno completo entra con la misma cuenta tiene historial, pero no tiene responsable, y para una aclaración eso equivale a no tener nada.

Un inventario sin historial no está mal contado: está sin explicar.

Cuánto tiempo conservarlo

Hay dos horizontes y conviene no confundirlos. El primero es el legal: la documentación que respalda las operaciones tiene plazos de conservación que fija la normativa fiscal y que confirma quien lleva tu contabilidad, no el almacén. El segundo es el operativo, y ése lo fijas tú.

La regla práctica para el operativo: el historial tiene que cubrir, cuando menos, el periodo en que un cliente todavía puede reclamarte algo. Eso incluye la vigencia de tu contrato, el plazo de aclaraciones que hayas pactado y —si manejas producto con caducidad— el tiempo que esa mercancía vive en el mercado después de salir de tu nave.

Borrarlo para que el sistema vaya más rápido

La propuesta aparece sola cuando el volumen crece: depurar los movimientos viejos para que las consultas respondan mejor. Es un intercambio malo. Lo que hace lento a un sistema casi nunca es el tamaño del registro sino cómo se consulta, y el registro es justamente lo único que no se puede reconstruir después.

La alternativa razonable es archivar y no borrar: los movimientos antiguos salen de la vista diaria, siguen disponibles para una búsqueda puntual y ninguna corrección los reescribe. Un asiento que se corrige con otro asiento —y no editando el anterior— es lo que hace que el historial signifique algo.

El registro que se escribe solo

La calidad del historial la decide el momento en que se captura. Un movimiento que se registra cuando ocurre —con el lector, en la ubicación, con la mercancía enfrente— trae la hora real y la persona real. Uno que se captura al final del turno, contra una libreta, trae la hora en que alguien se sentó a transcribir y el usuario del que estaba libre en la computadora.

La diferencia parece menor y es la que decide si el historial sirve para reconstruir. Con captura en el momento, el orden de los movimientos del día es el orden en que pasaron las cosas; con captura al cierre, el orden es el de la libreta, y ahí ya no se puede saber qué ocurrió antes de qué.

Quién tiene que poder consultarlo

El historial que sólo tu equipo puede abrir resuelve la mitad del problema. La otra mitad es el tiempo que se va en atender preguntas que el dueño de la mercancía podría responderse solo: dónde está su lote, cuándo salió, con qué documento, quién autorizó la merma.

Ahí conviene separar dos cosas: la bitácora completa de la operación, que es interna, y el movimiento de la mercancía de cada cliente, que es suyo y no hay razón para que pase por tu bandeja de correo cada vez que quiere verlo.

Que el dueño de la mercancía consulte por su cuenta el movimiento de una pieza —fecha, folio y documento— en lugar de pedirte que lo busques es exactamente lo que resuelve un portal de clientes para 3PL en México.

Ve el WMS con la marca de tu 3PL

Media hora, en vivo, con tu operación en mente. Sin presentación de ventas: entramos al sistema y lo ves funcionar.