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Cómo ofrecer el etiquetado NOM a clientes que venden producto importado

· 5 min de lectura

El etiquetado NOM pone en cada pieza importada la información comercial que pide la norma antes de venderla. En el almacén se ofrece como servicio: instrucciones por producto, mercancía retenida hasta etiquetarla y cobro por pieza.

El etiquetado NOM es la etiqueta en español con la información comercial que la norma pide para vender en México un producto importado: qué es, quién lo importa, de dónde viene, cuánto contiene y, según el producto, advertencias, instrucciones o materiales. Cuando el importador no la trae puesta desde origen, alguien tiene que ponerla antes de que la pieza salga a la venta, y el almacén donde ya está la mercancía es el candidato natural.

Para un almacén de fulfillment es un servicio que llega solo con los clientes que venden producto de importación. También es de los que más fácil se convierten en trabajo regalado, o en inventario que se vende sin estar listo.

Qué le toca al cliente y qué le toca al almacén en el etiquetado NOM

La primera conversación es de responsabilidades, y conviene tenerla por escrito. El contenido de la etiqueta y la norma que aplica a cada producto los define el importador, normalmente con su agente aduanal o con una unidad de verificación. El almacén no interpreta la norma: aplica la etiqueta que el cliente aprobó, en el lugar que indicó, a las piezas que pidió.

  • El cliente entrega el diseño aprobado o las etiquetas ya impresas, por producto y por variante
  • El cliente indica dónde va la etiqueta en el empaque y si puede tapar algo del original
  • El almacén etiqueta, cuenta y deja evidencia de lo que hizo
  • Cualquier cambio de diseño llega por escrito, con la fecha desde la que aplica

Las variantes merecen cuidado aparte. Si dos tallas o dos colores comparten caja pero no etiqueta, la instrucción tiene que decir cuál va en cuál, y la mesa tiene que trabajar un producto a la vez. Mezclar etiquetas en una misma tanda es la forma más rápida de mandar a la venta piezas con la información de otra.

Si la mercancía entró al país con el compromiso de etiquetarse después y verificarse antes de venderse, el almacén tiene que saberlo desde la recepción. Esa pieza no está disponible aunque ya esté en el rack.

La mercancía que todavía no se puede vender

Aquí está el riesgo de verdad. Una pieza sin etiqueta que aparece como disponible puede surtirse en un pedido de la tienda en línea del cliente, salir por paquetería y llegar al comprador sin la información que la norma pide. El error no se ve en el almacén; se ve después, en la plataforma de venta o en una revisión.

La forma de evitarlo es que la mercancía entre con un estado propio, «pendiente de etiquetar», que la saque de lo disponible para vender. Solo cuando se etiqueta y se confirma el conteo pasa a disponible, y el canal de venta la ve.

  • La recepción registra qué piezas llegaron sin etiqueta y las separa de lo disponible
  • La mesa de etiquetado es una ubicación más, no un rincón sin registro
  • Cada tanda etiquetada se cuenta y se libera con quién lo hizo y cuándo
  • Lo que sobra o se daña en el proceso se registra con su motivo

Lo mismo aplica a lo que regresa. Una devolución con la etiqueta rota o despegada no vuelve directo a disponible: pasa por el mismo estado de pendiente, se reetiqueta y se libera. Si el sistema no distingue ese caso, la pieza devuelta se vende otra vez tal como llegó.

Cómo organizar el etiquetado NOM sin frenar las entradas

El etiquetado NOM compite por espacio y por gente con la recepción. Si se hace en el andén, la mercancía que llega detrás espera. Lo que funciona es separarlo: recibir, contar, acomodar en la zona de pendientes y etiquetar en una mesa dedicada, por tandas, según lo que el cliente necesita vender primero.

El sistema puede señalar qué productos pendientes de etiquetar ya tienen pedidos esperando o están por quedarse sin existencia disponible, y con esa lista una persona decide qué tanda va primero. Así el orden de trabajo sale de la demanda real y no de lo que quedó más a la mano.

Una pieza sin etiqueta puede estar en el rack; lo que no puede es estar a la venta.

Cómo cobrar el etiquetado NOM

Es un servicio de valor agregado y se cobra como tal: por pieza, porque el trabajo escala con la pieza. Conviene separar en el tarifario el etiquetado con etiquetas que entrega el cliente del que lleva impresión a cargo del almacén, y definir aparte los casos más laboriosos, como quitar una etiqueta vieja o reetiquetar un lote por un cambio de diseño.

También conviene acordar quién paga el material cuando la etiqueta la imprime el almacén, y qué pasa con las que sobran al terminar una campaña: se guardan como material del cliente, con su propia existencia, o se destruyen dejando registro.

Lo que vuelve aceptable el cargo es la evidencia. Si el cliente ve cuántas piezas se etiquetaron, de qué lote y en qué fecha, con una foto de muestra de cada tanda, la factura no se discute.

Que la mercancía pendiente de etiquetar quede fuera de lo disponible para los canales de venta hasta que se libere, y que cada tanda quede asentada con su conteo y su cargo por pieza, es trabajo de un software WMS para fulfillment y e-commerce, no de una lista pegada en la mesa.

Antes de ofrecerlo, conviene hacer una tanda de prueba con un solo producto: medir cuánto tarda cada pieza, cuánta etiqueta se desperdicia y qué dudas le surgen al equipo. Con eso, el precio y el proceso salen de lo que pasó y no de una estimación.

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